martes, 1 de marzo de 2011


Yo no quiero un amor civilizado, con recibos y escena del sofá; Yo no quiero que viajes al pasado y vuelvas del mercado con ganas de llorar. Yo no quiero vecínas con pucheros; Yo no quiero sembrar ni compartir; Yo no quiero catorce de febrero, ni cumpleaños feliz. Yo no quiero cargar con tus maletas; Yo no quiero que elijas mi champú; Yo no quiero mudarme de planeta, cortarme la coleta, brindar a tu salud. Yo no quiero domingos por la tarde; Yo no quiero columpio en el jardin; Lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí. Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata porque amores que matan nunca mueren. Yo no quiero juntar para mañana, nunca supe llegar a fin de mes; Yo no quiero comerme una manzana dos veces por semana sin ganas de comer. Yo no quiero calor de invernadero; Yo no quiero besar tu cicatriz; Yo no quiero Madrid con aguacero ni Rosario sin tí. No me esperes a las doce en el juzgado; No me digas volvamos a empezar; Yo no quiero ni libre ni ocupado, ni carne ni pecado, ni orgullo ni piedad. Yo no quiero saber por qué lo hiciste; Yo no quiero contigo ni sin ti; Lo que yo quiero, muchacho de ojos tristes, es que mueras por mí.